No recordaba mi contraseña, veo que olvidé cerrar el tumblr en este navegador y tuve que hacerme otro, ahora por suerte puedo subir hueás a este y obviamente no lo voy a cerrar. Todo es una mierda, todo, no tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda
PERO SIGO SIENDO EL PAPÁ
así con la vida, hay que tomársela con humor.
Karen B.
Maté un espejo
Yo mismo, clavado en esa imagen rota
Estoy, desesperado de dolores, de vida, de vivir.
Encuentro miles de salidas, porque a partir de ayer nada me refleja
No me culpes, maté un espejo, me maté a mi mismo
Y ahora vago, en este cuerpo tranquilo.
Yo mismo, clavado en esa imagen rota
Una copita, nunca está demás, un cigarrito, menos
No me culpes, trato de distender la situación
No te tortures, maté un espejo, ahora nada me refleja,
Aunque me esmero en ser multifacético
No soy más, que un cordero de dios patético.
Tu misma, reflejada en mi espejo roto.
Crees estar en un pilar, pero estás mas rota que yo.
Tu aliento está podrido, no hay más que ruido alrededor tuyo.
No hay solución, es la única forma de salvarte; de salvarnos.
Perdona lo inoportuno, pero no hay otro tiempo ni lugar
Termina con tu vida, y te llevas contigo
Tus espejos rotos.
Volutas de humo que flotan alrededor de mi cuerpo
Con qué simpleza se desintegran en cuanto las toca el viento
Conversar… conversar con vos quisiera; decirte… decirte lo que yo siento
¿Por qué siempre te necesito cuando más solo me encuentro?
Es que tu encanto fatal es lo único que no entiendo, sabiendo que poco a poco mi vida estás consumiendo.
Cigarrillo, forrado de blanco el color de la pureza y que llevas en el alma lo negro.
Cuánto somos los que nos aferramos a tus pitadas profundas y exhalamos de una vez
mientras tragamos tu veneno.
Apartarte… apartarte yo quisiera, pero sé que no puedo, porque en cada devenir de esta vida que padecemos, en mi propia cobardía más me aferro a tu maldito veneno.
Te tomé como juguete de purrete y hoy que sos parte mía no sabes cuánto me arrepiento.
Ya sin vos… ya sin vos no sé vivir porque sos mi compañero, ese amigo que busqué en la noche solitaria mientras contemplaba los cielos y te hablaba de mis sueños, mis tristezas y alegrías mientras vos, poco a poco en mis dedos te consumías.
Y así, así me quitaste el aliento, no me dejás respirar, manchaste todos mis dedos y por dentro devoraste gran parte de mi cuerpo.
Pero qué te puedo reprochar, si fuiste mi compañero; y otra vez… otra vez te vuelvo a encender.
Y mientras miro tus volutas de humo que envuelven todo mi cuerpo, te tengo que decir a mi pesar que seguís siendo
Mi mejor compañero.
Kevin Johansen.
Y ahora que te fuiste, tú, quien hacía que todo fuera gracioso
Hasta los más delicados parajes
Ahora están llenos de nubes, he vuelto a ser el de antes
Sin luces, sin camino, sin casa, ya no siento frío, y todo se repite.
Estaba ciego, no podía ver
En la humanidad, lo desgraciados que somos
Porque tu aroma, tapaba todo lo superfluo
Y ahora
Ahora que sé que te has ido para siempre
Pero nunca te tuve realmente, puedo ver sus sonrisas
Llenas de hipocresía, de odio y dolor
Y sus cuerpos manipulados, haciéndolos retroceder
Me hacen al fin
Retorcerme de dolor, como un gusano en un anzuelo.
Quizás cuántos como yo desean volver a cuando el tiempo corría más lento cuando los paseos en bicicleta y los columpios eran eternos a los tiempos más felices mi vida, sin trabas, sin prejuicios cuánto deseo volver a casa, dios!, morir ahí, loca, sin conocer nada y sin que nada me tocara. Yo era inmortal.
No quiero ser yo, quien caiga, inocente ante los imperios del olvido de tu apuñalado ser.
No quiero ser yo, quien caiga, culpable ante los deseos de tus emociones, a la infidelidad eterna de dos cuerpos marchitos.
No quiero ser yo, quien caiga, silente ante la clandestinidad de tu existencia vacía, miserable.
No quiero ser yo, el elegido a provocar a tus más ocultos demonios.
Nunca quise ser yo, quien tuviera la desdicha de corroerte por dentro, a carne viva, los vicios de un ser azotado por las inclemencias de esta miserable vida, que acabara contigo, conmigo.
Siento que cada vez que caminas te acercas a la puerta del sótano,
hay una luz ahí que nos separa desde lo más alto de sus perfecciones.
Me acerco cada día a la puerta del sótano, donde están guardados los más desgastados recuerdos,
hay una luz ahí que nos separa desde lo más alto de sus perfecciones.
Sé hacia donde te diriges, cada paso tuyo corroe segundo a segundo mi realidad, esperemos a que el fuego consuma, mientras actúas ciegamente frente a ese ridículo disfraz de humano que te maneja como a un maniquí.
La luz se está apagando, el fuego se va expandiendo, casi llego al puto pedazo de madera que me encierra, los secretos de mí mismo, los asesinatos, las masacres.
Volveré a ser yo mismo, cuando tus manos cubran mi cuerpo y tu piel vuelva a convertirse en escamas. Volveré a ser yo mismo cuando tú, tan transparente, inteligente, caigas ante mis más fieros demonios y el mundo se arrodille ante mí por tenerte entre mis uñas. Volveré a ser yo mismo simplemente cuando mueras y ya no dependas de mi, sólo ahí seré libre, yo mismo, y no viviré por nadie más. Ni por mí.
La historia de ésto es la siguiente: Hace años hice un stencil de este loco, lo guardé junto a unos cuantos artículos interesantes que me robaba de las revistas que habían en el liceo y pá se quedó pegada a uno de César Aira.